La ENSIN (Encuesta Nacional de Situación Nutricional en Colombia), es una encuesta que se aplica cada quinquenio para establecer el panorama general del país en materia de nutrición, y definir en función de las tendencias problemáticas que se presenten, el rumbo de la políticas públicas. Constituye sin duda alguna, una expresión de fenómenos sociales, económicos y culturales que ocurren en el país y el mundo.
Desnutrición y exceso de peso
Lactancia materna
La lactancia materna exclusiva fue un indicador que presentó descenso. En esta última medición alcanzó una prevalencia de 36,1%, lo cual constituye 6,7 puntos porcentuales por debajo de la medición de la ENSIN 2010, donde se ubicaba en 42,8%. Esto significa que de 10 recién nacidos, solo a 3 se les amamanta de forma exclusiva durante 6 meses. Este fenómeno es de suma trascendencia, pues las recomendaciones basadas en la evidencia, muestran la importancia de la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y sus beneficios no solo a nivel fisiológico (nutrición, prevención de enfermedad infecciosas, desarrollo cognitivo) sino también psicológico, en función del apego y el fortalecimiento de los vínculos afectivos madre-hijo que repercute en la salud mental del bebé.
Actividad física
La nueva versión de la ENSIN, en este caso la 2015, fue lanzada hoy por el Ministerio de Salud y Protección Social en cabeza del ministro Alejandro Gaviria. Sus resultados dejan importantes conclusiones en relación al progreso social y el enfoque basado en determinantes sociales, pero también plantea problemas que se enfrentarán en el país durante los próximos años.
Desnutrición y exceso de peso
Respecto a la desnutrición crónica, se evidenció un descenso en su presentación. En el reciente informe, la prevalencia se situó en 10,8%, mostrando una disminución de 2,4% con respecto a la ENSIN 2010, en donde se ubicaba en 13,2%. Si bien no se alcanzó la meta para 2015 establecida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (8%), sigue siendo un valor significativo que demuestra los avances sociales en política alimentaria, teniendo en cuenta que desde el punto de vista clínico, la desnutrición crónica tiene implicaciones más severas que la aguda. La desnutrición global fue de 3,7% muy similar a la de 2010 cuando alcanzó 3,4%. Continúa siendo mayor en población indígena. Sin embargo, si llama la atención, el ascenso de la desnutrición aguda que fue de 2,3% en este último periodo, frente al 0,9% en 2010. Valdría la pena analizar las causas.
Estos valores no son despreciables, demuestran el progreso social en este campo y la intención de reducir la desnutrición a un dígito para ir en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Es importante así mismo, recalcar la necesidad de intervenir en las desigualdades que se presentan a nivel regional, con el fin de lograr que ese desarrollo social, sea de características más uniformes. Sin embargo, estos datos si nos deben blindan y vacunar contra la demagogia y actitud mezquina en torno a la situación social del país, que se promueve desde diferentes sectores políticos. La ciencia y los hechos por delante de la especulación. Como bien dijo Alejandro Gaviria hoy: "progreso social incompleto pero evidente".
Con relación al exceso de peso, se evidencia un aumento en su prevalencia ubicándose en un 56,4% frente a un 51,2% en el 2010. Si comparamos, vemos una clara tendencia hacia el aumento, con un ascenso de más de 10 puntos en una década, comparándolo con la ENSIN 2005 donde había un 45,9% de exceso de peso en la población.
Este es un dato sumamente preocupante desde el punto de vista de la salud pública, pues ya se ha determinado al sobrepeso y la obesidad, como la nueva pandemia del siglo XXI. Su asociación con enfermedades cardiovasculares, cerebrales, renales y metabólicas, entre otras, está bien estudiado por la academia; por tal motivo es preocupante que más de la de la mitad de la población presente exceso de peso, ya que inevitablemente, esto conlleva a un aumento de la enfermedades crónicas con las consecuencias financieras que trae al sistema de salud y el impacto social negativo frente a la productividad y bienestar de la población. Es por ende necesario replantear y traer de nuevo al debate público, temas como el impuesto a las bebidas azucaradas (problema clave teniendo en cuenta los intereses económicos que se mueven) y el control en el procesamiento de los alimentos, con su respectiva información nutricional. La participación de todos los sectores de la sociedad y el compromiso del ejecutivo y legislativo, deben ser claros, decididos y transparentes, en busca de un futuro con una población con menor carga de morbilidad y discapacidad.
La lactancia materna exclusiva fue un indicador que presentó descenso. En esta última medición alcanzó una prevalencia de 36,1%, lo cual constituye 6,7 puntos porcentuales por debajo de la medición de la ENSIN 2010, donde se ubicaba en 42,8%. Esto significa que de 10 recién nacidos, solo a 3 se les amamanta de forma exclusiva durante 6 meses. Este fenómeno es de suma trascendencia, pues las recomendaciones basadas en la evidencia, muestran la importancia de la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y sus beneficios no solo a nivel fisiológico (nutrición, prevención de enfermedad infecciosas, desarrollo cognitivo) sino también psicológico, en función del apego y el fortalecimiento de los vínculos afectivos madre-hijo que repercute en la salud mental del bebé.
Cabe preguntar entonces, ¿que esta sucediendo en esta sociedad contemporánea? ¿por qué a pesar de los conocimientos obtenidos y ampliamente difundidos gracias al acceso a internet y medios de comunicación masivos, ha disminuido la lactancia materna exclusiva? El problema pues, parece no ser de índole esencialmente pedagógico sino sociológico.
El inicio temprano de la lactancia fue otro indicador que se abordó y que está relacionado con amamantar en la primera hora después del nacimiento. Su importancia esta dada por la administración del calostro, aquella primera leche rica en proteínas y anticuerpos que proporciona las primeras defensas inmunológicas para el bebé y un material altamente nutritivo. Se observó un aumentó significativo en 16 puntos porcentuales, pasando de tener de 56,6% en 2010 a 72,7% en 2015. El grupo que mostró tener la mayor adherencia fue la población indígena con un 85%. En este sentido, se logran muy buenos resultados, incluso por encima de las recomendaciones de la OMS que es de 70%. Llama entonces la atención con el punto anterior que, si bien las madres inician de forma temprana la lactancia, hay una dificultad en su mantenimiento y constancia.
Actividad física
Finalmente, otro aspecto necesario para evaluar es el relacionado con la actividad física. No se presentaron diferencias significativas entre la encuesta 2015 y la de 2010 frente a su práctica. En la presente, el 51,1% cumplía con las recomendaciones de la OMS, mientras que en el 2010, el 53,5% de la población lo hacía, hecho que aborda la necesidad de continuar implementando estrategias de promoción de la actividad física desde los niveles escolares iniciales, hasta los procesos más complejos de movilidad en las grandes ciudades del país. Se debe garantizar la infraestructura, la educación y las condiciones óptimas, para modificar los patrones culturales relacionados con el sedentarismo.
En conclusión, esta nueva versión de la ENSIN 2015, muestra importantes logros frente a la continua reducción de la desnutrición en Colombia y el avance en algunos indicadores de lactancia materna; mientras que por otro lado, continúa prendiendo alarmas frente al aumento de los factores de riesgo para las enfermedades crónicas no transmisibles, como lo son el exceso de peso (sobrepeso y obesidad) y la modesta actividad física. Queda pendiente sin embargo, evaluar al detalle algunos otros indicadores cuando se presente al público, la versión completa de la encuesta.
Con los resultados presentados hasta el momento, no se pueden desconocer el progreso social del país, así como tampoco, ignorar las amenazas actuales y futuras que enfrenta el sistema de salud, frente a su sostenibilidad y el abordaje de los patrones de morbilidad asociados a la crónicas, teniendo en cuenta además, la reciente modificación de los criterios de hipertensión arterial, que repercutirán indudablemente, en el manejo farmacológico de millones de personas del país y propondrá un nuevo reto administrativo para el futuro jefe de la cartera de salud.
Es fundamental en este sentido, buscar una articulación entre todos los sectores gubernamentales, privados, comunidades científicas, académicas y sociedad civil; dado que como ha sido ampliamente estudiado, gran parte de los problemas de salud, encuentran su origen en sectores diferentes al mismo, por lo cual, se hace necesario el diálogo y los puntos de encuentro entre todos, para garantizar ese reformismo gradual del que habla el ministro Gaviria.
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